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hasta el día que te vayas de mi corazon, escribiré...luego solo te esperare cantando
jueves, 16 de junio de 2011
domingo, 11 de octubre de 2009
RESUMEN MENTE CARACTER Y PERSONALIDAD
SECCIÓN I EL ESTUDIO DE LA MENTE
SU IMPORTANCIA
Todos necesitan conocer el organismo más maravilloso: el cuerpo humano. Deberían estudiar la influencia de la mente en el cuerpo, la del cuerpo en la mente y las leyes que los rigen.
Tratar con las mentes es la mayor obra jamás confiada a los hombres.
La utilidad del maestro no depende tanto de su caudal de conocimientos como del nivel que se propone alcanzar. El verdadero maestro no se contenta con pensamientos indefinidos, una mente indolente o una memoria inactiva.
La mente tiene que ser disciplinada, educada, preparada; porque los hombres han de prestar servicio a Dios, en maneras diversas que no están en armonía con la inclinación innata. A menudo uno debe desechar la preparación y la educación de toda la vida, a fin de poder aprender en la escuela de Cristo.
Es deber de todo cristiano adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud. Con tacto y método, algunos realizarán tanto trabajo en cinco horas como otros en diez. Algunos que se ocupan en las tareas domésticas están siempre trabajando, no porque tengan tanto que hacer, sino porque no hacen planes para ahorrar tiempo.
Hemos de educar y desarrollar cada facultad mental y física, el mecanismo humano que ha comprado Cristo, a fin de que podamos usarlo de la mejor manera posible.
Se necesita mucha sabiduría para tratar las enfermedades causadas por la mente. Un corazón dolorido y enfermo, un espíritu desalentado, necesitan un tratamiento benigno. La simpatía y el tacto serán muchas veces de mayor beneficio para el enfermo que el tratamiento más hábil administrado con frialdad e indiferencia.
El Señor le ha dado al hombre capacidad para mejorar continuamente, y le ha concedido toda ayuda posible en el trabajo. Mediante las provisiones de la gracia divina, podemos alcanzar casi la excelencia de los ángeles
EL CRISTIANO Y LA PSICOLOGÍA
Los verdaderos principios de psicología se encuentran en las Sagradas Escrituras.
Dios toma a los hombres como son, y los educa para su servicio, si ellos quieren entregarse a él. El carácter débil y vacilante se vuelve fuerte y firme. La devoción continua establece una relación tan íntima entre Jesús y sus discípulos que el cristiano se vuelve más semejante a su Maestro en carácter.
La ciencia de una vida cristiana pura, íntegra y consecuente se obtiene mediante el estudio de la Palabra de Dios. Esta es la más elevada educación que cualquier ser terrenal puede obtener. Todos los que están en la escuela de Dios necesitan de una hora tranquila para la meditación, a solas consigo mismos, con la naturaleza y con Dios.
Debemos trabajar parar obtener cuerpos sanos y mentes robustas que no se debiliten con facilidad. Necesitamos mentes que puedan ver las dificultades y superarlas con la sabiduría que viene de Dios, que pueda afrontar problemas difíciles y vencerlos.
El pecado no sólo nos aparta de Dios, sino que destruye en el alma humana el deseo y la aptitud para conocerlo. La misión de Cristo consiste en deshacer toda esta obra del mal. El tiene poder para vigorizar y restaurar las facultades del alma paralizadas por el pecado, la mente oscurecida, y la voluntad pervertida. Abre ante nosotros las riquezas del universo y nos imparte poder para discernir estos tesoros y apropiarnos de ellos.
El enemigo sembrará cizaña en los corazones de los hijos a menos que los padres siembren en ellos las semillas de la verdad. Las instrucciones buenas y sanas son el único preventivo contra las compañías malas que corrompen los buenos modales. La verdad protegerá al alma de las tentaciones sin fin que habrá de arrostrar.
Día por día, todos somos probados, corregidos y educados para ser útiles en esta vida. Pensad en esto: sólo un día por vez. Un día es mío. Haré en este día lo mejor que pueda. Cada mañana conságrate tú mismo, alma, cuerpo y espíritu a Dios. Entonces obtendrás un conocimiento del más alto valor para el tiempo y la eternidad.
PELIGROS DE LA PSICOLOGÍA
Por miles de años Satanás ha estado experimentando con las propiedades de la mente humana, y ha llegado a conocerla bien. El gran engañador espera confundir tanto las mentes de los hombres y mujeres que sólo oigan su voz.
Los planes y las maquinaciones de Satanás nos asedian por todas partes. Siempre debiéramos recordar que él se nos acerca disfrazado, ocultando sus motivos, y el carácter de sus tentaciones.
En estos días cuando el escepticismo y el paganismo aparecen con tanta frecuencia vestidos con un ropaje científico, necesitamos cuidarnos en todos lados. Mediante ellas se arrastra como serpiente, imperceptiblemente, para corromper la obra de Dios.
Esta entrada de Satanás por medio de estas ciencias ha sido bien planeada. Mediante el conducto proporcionado por la frenología, la psicología y el mesmerismo. Las mentes de miles de personas han sido envenenadas por este medio y conducidas al paganismo.
El descuido de la oración hace que los hombres confíen en sus propias fuerzas y abre las puertas a la tentación. En muchos casos la imaginación es cautivada por la investigación científica, y los hombres son halagados por el conocimiento de sus propios poderes. Se exalta mucho las ciencias que tratan de la mente humana.
No debemos darnos por vencidos ante la depravación que hay en la raza humana, y recordarla continuamente. No debemos mirar eso. . . ¿Qué hemos de hacer, entonces? ¿Cuál es nuestra tarea? Mirar "cuál amor nos ha dado el Padre" (1 Juan 3: l).
Satanás está trabajando silenciosamente para confundir la mente de los que conocen la verdad con la introducción de sentimientos y ejemplos engañosos. A menos que se arrepientan y se conviertan, los que están viviendo vidas divididas, profesando servir al Señor pero al mismo tiempo procurando llevar adelante sus propios planes -planes que retardan precisamente la obra por la que Cristo dio su vida. Satanás con frecuencia encuentra un instrumento poderoso para el mal en el poder que una mente es capaz de ejercer sobre otra mente.
No se debía confiar en la mente ni en el juicio de un hombre, porque estaban en juego intereses demasiado grandes, y no se hallaban libres de las flaquezas y errores humanos. No existe mente humana alguna tan perfecta que no corra el riesgo de que actúe por motivos equivocados, viendo las cosas desde una perspectiva errada.
Nuestra única seguridad consiste en no dar lugar al mal; porque sus sugerencias y propósitos siempre nos dañarán, e impedirán que confiemos en Dios. Cuanto más cedamos, tanto más poderosos serán sus engaños. No es seguro discutir o parlamentar con él. Por cada ventaja que le demos al enemigo, él pedirá más. Nuestra única seguridad consiste en rechazar firmemente la primera insinuación a la presunción.
LAS INFLUENCIAS ESPIRITUALES
La religión pura y sin mácula no es un sentimiento, sino la realización de obras de misericordia y amor. Esta religión es necesaria para la salud y la felicidad. Entra en el templo contaminado del alma y con un látigo, echa a los intrusos pecaminosos. Ocupando, el trono, consagra todo con su presencia, iluminando el corazón con los brillantes rayos del Sol de justicia. Abre las ventanas del alma hacia el cielo, permitiendo entrar la luz del sol del amor de Dios.
No hemos de suponer que, desde la transgresión de Adán, Dios haya dado a los seres humanos un nuevo orden de energía y pasiones, porque entonces parecería como que Dios hubiera intervenido para implantar en la raza humana propensiones pecaminosas. Cristo comenzó su obra de conversión tan pronto el hombre transgredió, para que por medio de la obediencia a la ley de Dios y la fe en Cristo pudiera recuperar la perdida imagen de Dios.
Es el corazón descarriado el que ha arrastrado las facultades del alma. Todo aquel que quiera aprender la ciencia de la salvación debe ser estudiante sumiso en la escuela de Cristo.
El valor del hombre, como Dios lo estima, depende de su unión con Cristo, porque Dios es el único que puede elevar al hombre en la escala de la dignidad moral mediante la justicia de Cristo.
El egoísmo es la esencia de la depravación, y debido a que los seres humanos han cedido a su poder, hoy se ve en el mundo lo opuesto a la obediencia a Dios. Las naciones, las familias y los individuos están deseosos de convertirse ellos mismos en la figura central.
El alma que ha sido desviada por malas influencias y ha llegado a ser participante del pecado por su asociación con otros, para hacer lo contrario a la mente y el carácter de Dios, no necesita desesperar.
LA MENTE FANÁTICA
Vivimos en una época en que toda forma de fanatismo se abrirá paso entre creyentes e incrédulos. Satanás se presentará, hablan mentiras con hipocresía. Cuando el Espíritu del Señor viene sobre su pueblo, el enemigo aprovecha la oportunidad para trabajar también sobre las diversas mentes y conducirlas a mezclar sus propias características peculiares de carácter con la obra de Dios.
Hay algunos que no escucharán. Por tanto tiempo escogieron seguir sus propios caminos y su propia sabiduría, por tanto tiempo acariciaron tendencias defectuosas de carácter heredadas y cultivadas, que están ciegos y no pueden ver muy lejos.
Algunos son naturalmente combativos. No les importa si están en armonía con sus hermanos o no. Les gusta entrar en controversia, pelear por sus ideas particulares; pero ellos deberían dejar esto a un lado pues no desarrollan las gracias cristianas.
Muchos, muchos confían en su propia justicia. Establecen una norma para sí mismos y no se someten a la voluntad de Cristo ni permiten que El los vista con el manto de su justicia. Forman caracteres de acuerdo con su propia voluntad y placer. Satanás se complace con su religión. Representan mal el carácter perfecto -la justicia- de Cristo. Engañados ellos mismos, engañan también a otros. No son aceptados por Dios. Son responsables de desviar a otras almas por senderos falsos. Al fin recibirán su recompensa con el gran engañador, Satanás.
El fanatismo, una vez que ha comenzado y se ha dejado sin control, es tan difícil de apagar como un fuego que se ha posesionado de un edificio. Los que han tenido una conducta extremista y han sustentado este fanatismo, habrían hecho muchísimo mejor en dedicarse a trabajos seculares, porque mediante su conducta inconsecuente están deshonrando al Señor y poniendo en peligro a su pueblo.
UNA SALUDABLE NORMALIDAD
Los verdaderos principios del cristianismo abren ante nosotros una fuente de felicidad, cuya altura, profundidad, longitud y anchura son inconmensurables. Todos los que trabajan en la viña del Señor deben aprender que los sentimientos no son fe. No es necesario estar siempre en un estado de exaltación.
El gran Médico, con su infinita habilidad, los restauraría a una completa salud moral; pero los pacientes rehúsan tomar el remedio que les ofrece. Estas personas pueden aplicar la Palabra de Dios a su caso por un corto tiempo, pero no llegan a ser hacedores de la Palabra.
La mente humana debe tener actividad. Si no está activa en la dirección adecuada, lo estará en la indebida. A fin de conservarla en equilibrio, el trabajo y el estudio deberían estar unidos en las escuelas.
Las facultades de la mente, por ser las superiores, deben gobernar el reino del cuerpo. Los apetitos y las pasiones naturales deben someterse al dominio de la conciencia y de los afectos espirituales. Cristo está a la cabeza de la humanidad, y es su propósito guiarnos en su servicio, por las altas y santas sendas de la pureza. Por la maravillosa operación de su gracia, hemos de llegar a ser perfectos en él.
SECCIÓN II RELACIONES BÁSICAS
ENFERMEDADES QUE COMIENZAN EN LA MENTE
Por doquiera prevalece la enfermedad mental. Los nueve décimos de las enfermedades que sufren los hombres tienen su fundamento en esto. Puede ser que alguna aguda dificultad del hogar esté royendo como un cáncer el alma y debilitando las fuerzas vitales. A veces el remordimiento por el pecado mina la constitución y desequilibra la mente.
Algunas veces la imaginación produce la enfermedad, y es frecuente que la agrave. Muchos hay que llevan vida de inválidos cuando podrían estar buenos si pensaran que lo están. Muchos se imaginan que la menor exposición del cuerpo les causará alguna enfermedad, y efectivamente el mal sobreviene porque se le espera. Muchos mueren de enfermedades cuya causa es puramente imaginaria.
Muchos están enfermos física, mental y moralmente porque su atención está dirigida casi exclusivamente hacia sí mismos. Se podrían salvar de la paralización por la vitalidad saludable de mentes más jóvenes y variadas, y por la incansable energía de los niños.
En el tratamiento de los enfermos no debe pasarse por alto el efecto de la influencia ejercida por la mente. Aprovechada debidamente, esta influencia resulta uno de los agentes más eficaces para combatir la enfermedad. Hay una enfermedad del alma que ningún bálsamo puede alcanzar, ninguna medicina curar. Orad por estas almas y traedlas a Jesucristo.
LA RELIGIÓN Y LA MENTE
El poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Las palabras de nuestro Salvador: "venid a mí,. . . que yo os haré descansar" (S. Mateo 11: 28), son una receta para curar las enfermedades físicas, mentales y espirituales. El mejoramiento del espíritu es un deber que tenemos para con nosotros mismos, para con la sociedad y para con Dios.
Cada uno de nosotros necesita tener una profunda percepción de las enseñanzas de la Palabra de Dios. Nuestras mentes deben estar preparadas para soportar toda prueba, y para resistir cada tentación, venga ésta de afuera o de adentro. Debemos saber por qué creemos como lo hacemos, y por qué estamos del lado del Señor.
Todo nuestro futuro depende de nuestra acción individual en abrir nuestro corazón para recibir al Príncipe de paz. Habiendo obtenido esa paz, ese consuelo, esa esperanza, que El ofrece a tu alma, tu corazón se regocijará en Dios nuestro Salvador por la grande y maravillosa esperanza que te ofrece como persona que reconoce el gran Don.
Como salvaguardia contra el mal, la mente ocupada en cosas buenas es de mucho más valor que un sinnúmero de barreras, de leyes y disciplina. La unión del esfuerzo divino y humano, la estrecha conexión, primero, último y siempre con Dios, la fuente de toda fortaleza -esto es absolutamente necesario.
LA MENTE , LA CUIDADELA
El cerebro es la capital del cuerpo, el asiento de todas las fuerzas nerviosas y de la acción mental. Los nervios que salen del cerebro controlan el cuerpo. Por medio de los nervios del cerebro, las impresiones mentales se transmiten a todos los nervios del cuerpo como por hilos telegráficos, y ellos controlan la acción vital de cada parte del sistema. Si las facultades perceptivas son entorpecidas por cualquier clase de intemperancia, no se disciernen las cosas eternas.
De cualquier manera 76 que se use el tabaco, afecta la constitución del ser. Es un veneno lento. Afecta el cerebro y adormece la sensibilidad de modo que la mente no pueda discernir claramente las cosas espirituales, sus víctimas pierden la sensibilidad de la conciencia y no tienen más temor de Dios delante de sus ojos. Cada vez tienen menos dominio propio. Se entregan al vino y al alcohol, al tabaco y al opio, y van de un grado de disipación a otro.
Presenten delante de la gente la necesidad de resistir la tentación de complacer el apetito. Aquí muchos fracasan. Expliquen cuán estrechamente se relacionan la mente y el cuerpo, y muestren la necesidad de mantener a ambos en las mejores condiciones.
COMPRENSIÓN
La verdadera independencia de la mente es un elemento enteramente diferente de la imprudencia. Esa cualidad de independencia que conduce a una opinión cautelosa, deliberada y con oración no debería ser cedida fácilmente, no hasta que la evidencia es lo suficientemente fuerte como para asegurarnos que estamos equivocados.
Los predicadores deben tener cuidado de no esperar demasiado de los que están andando a tientas en las tinieblas del error. Deben hacer bien su obra, confiando en que Dios impartirá a las mentes indagadoras la influencia misteriosa y vivificadora de su Espíritu Santo, sabiendo que sin esto sus labores no tendrán éxito.
El tratar con las mentes humanas es la obra más delicada que se haya confiado alguna vez a los mortales, y los maestros necesitan constantemente la ayuda del Espíritu de Dios para poder hacer correctamente su trabajo. Entre los jóvenes que asisten a la escuela se encontrará una gran diversidad de caracteres y educación.
La comprensión produce una relación más estrecha con Cristo. Las buenas obras son el fruto que Cristo requiere que llevemos palabras bondadosas; actos de bondad, de tierna compasión por los pobres, los necesitados, los afligidos. Cuando los corazones simpatizan con los corazones cargados de desánimo y angustia, cuando la mano reparte a los necesitados, cuando se viste a los desnudos, cuando se invita a un extraño a descansar en la sala y se le da un lugar en su corazón, los ángeles llegan a estar muy cerca, y un acorde responde en el cielo.
SECCIÓN III EL DESARROLLO DE LA MENTE
EL ESTUDIO DE LA BIBLIA Y LA MENTE
La Palabra de Dios debe ser el fundamento de todo estudio, y las palabras de la revelación, cuidadosamente estudiadas, apelan, tanto al intelecto como al corazón y los fortalecen.
En la Palabra de Dios halla la mente temas de la más profunda meditación, las más sublimes aspiraciones. Allí podemos estar en comunión con los patriarcas y los profetas, y escuchar la voz del Eterno mientras habla con los hombres.
Ningún otro libro puede satisfacer los anhelos del corazón o contestar las preguntas que se suscitan en la mente. Si obtienen un conocimiento de la Palabra de Dios y le prestan atención, los hombres pueden elevarse de las más bajas profundidades de la degradación hasta llegar a ser hijos de Dios, compañeros de los ángeles sin pecado.
Las Escrituras se dirigen al hombre porque tiene poder de elegir entre el bien y el mal le habla con advertencias, reproches, ruegos y palabras de aliento. La razón por la que tenemos tan pocos hombres de mente buena, de estabilidad y de valor sólido, es porque no se teme a Dios, no se ama a Dilos, y los principios de la religión no son puestos en práctica en la vida como debieran serlo.
Cuando la mente es aprovisionada con la verdad bíblica, sus principios arraigan profundamente en al alma, y la preferencia y los gustos se entrelazan con la verdad, y no hay deseo de publicaciones rebajantes y excitadoras, que debilitan las facultades morales y destruyen los dones que Dios ha derramado par a ser utilizados con fidelidad.
DILIGENCIA
Debería considerarse cuidadosamente el verdadero objeto de la educación. Dios ha confiado a cada uno facultades y poderes para devolvérselos aumentados y mejorados. Todos sus dones nos son concedidos para ser usados al máximo.
La cultura mental es lo que necesitamos nosotros como pueblo, y es lo que hemos de tener para satisfacer las demandas de la época.
Es una ley de la mente que ésta se estreche o amplíe según las dimensiones de las cosas con que llega a familiarizarse. Las facultades mentales se contraerán, ciertamente, y perderán su habilidad para abarcar los profundos significados de la Palabra de Dios.
Dios nos ha dado capacidad para pensar y obrar, y actuando con cuidado, buscando en Dios nuestra sabiduría, llegaremos a estar en condición de llevar nuestras cargas. Obrad con la personalidad que Dios os ha dado. No seáis la sombra de otra persona. Contad con que el Señor obrará en vosotros, con vosotros y por medio de vosotros.
Haga todo esfuerzo, en la gracia de Cristo y por medio de ella, para alcanzar la alta norma. Usted puede ser perfecto en su esfera como Dios es perfecto en la de El. No declaró Cristo: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mat. 5: 48)
ALIMENTO PARA LA MENTE
Pablo dice: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay alguna virtud, si alguna alabanza, en esto pensad" (Fil. 4: 8). Esto requerirá ferviente oración y vigilancia incesante.
Muchos de los libros apilados en las grandes bibliotecas de la tierra confunden la mente más de lo que ayudan a la comprensión. Y sin embargo, los hombres gastan grandes sumas de dinero para comprar tales libros, y años en su estudio, cuando tienen a su alcance un Libro que contiene las palabras del Alfa y la Omega de la sabiduría.
Las inteligencias humanas quedan con facilidad fascinadas por los engaños de Satanás, y estas obras producen desagrado por el estudio de la Palabra de Dios, la cual, si se la recibe y aprecia, asegura la vida eterna.
Los lectores de las historias frívolas o excitantes se vuelven incapaces de cumplir los deberes que les incumben. Viven en lo irreal, y no tienen el menor deseo de escudriñar las Escrituras para nutrirse del maná celestial.
Al alumno que desea realizar en un año el trabajo de dos años, no se le debe permitir salir con la suya. Pretender realizar un doble trabajo significa, para muchos, recargar en exceso la mente y descuidar el ejercicio físico.
Sobre esto necesitamos velar, luchar, orar, para que ninguna cosa pueda inducirnos a elegir otro señor; pues estamos siempre libres para hacer esto.
EJERCICIO
Sobre esto necesitamos velar, luchar, orar, para que ninguna cosa pueda inducirnos a elegir otro señor; pues estamos siempre libres para hacer esto.
El ejercicio físico bien dirigido, que emplea las fuerzas sin abusar de ellas, resultará en un agente curativo efectivo. Ser señorita no significa ser frágil, desvalida, estar sobrecargada de adornos y reír tontamente. Se necesita más bien un cuerpo sano para tener una inteligencia sana. Para un joven sano, el ejercicio riguroso y enérgico fortalece el cerebro, los huesos y los músculos. Y es una preparación esencial para la difícil tarea de un médico. Sin tal ejercicio la mente no puede funcionar bien.
Empléense por igual las facultades mentales y físicas, y la mente del alumno será refrigerada. Si está enfermo, con frecuencia el ejercicio físico le ayudará a recobrar la normalidad. Hay casos en que el descanso completo por un tiempo detendrá una enfermedad seria, pero en el caso de inválidos confirmados rara vez es necesario.
El ejercicio, para ser realmente una ventaja para usted, debería ser sistematizado y dirigido a los órganos debilitados a fin de que puedan ser fortalecidos por el uso.
Los maestros deberían entender esto. Debieran enseñar a los alumnos que los pensamientos y actos puros dependen de la manera en que realizan sus estudios. Los actos rectos dependen del pensamiento recto.
El trabajo diligente resguarda a muchos, jóvenes y viejos, de las trampas de aquel que "encuentra algún mal para que hagan las manos ociosas". Mientras las manos están ocupadas en las tareas más comunes, la mente debe estar llena con pensamientos elevados y santos.
FACTORES EMOCIONALES
Si no podéis dominar vuestros, impulsos y emociones como deseáis, a lo menos podéis dominar la voluntad, de modo que se efectúe un gran cambio en vuestra vida.
Cuando usted reciba a Jesús como su Salvador personal habrá un cambio marcado en usted; se convertirá, y el Señor Jesús por medio de su Espíritu Santo estará junto a usted. Ya no habrá más esa intranquilidad inquieta y esa insatisfacción que ahora posee.
Usted puede ser alegre si pone hasta sus pensamientos en sujeción a la voluntad de Cristo. Usted no debería demorarse sino escudriñar cuidadosamente su propio corazón y morir cada día al yo.
Los sentimientos no han de ser vuestra norma, pues las emociones son tan mutables como las nubes. Debéis tener algo sólido como fundamento de vuestra fe, la Palabra del Señor es una Palabra de infinito poder, en ella podéis, confiar, y él ha dicho: "Pedid, y recibiréis". Mirad al Calvario.
Los sentimientos de desasosiego, de nostalgia o de soledad pueden ser para vuestro bien. Vuestro Padre celestial intenta enseñaros a encontrar en él la amistad, el amor y el consuelo que satisfarán vuestras esperanzas y deseos más sinceros.
No es prudente que nos miremos a nosotros mismos y que estudiemos nuestras emociones. Si lo hacemos, el enemigo nos presentará dificultades y tentaciones que debiliten la fe y aniquilen el valor. El fijarnos por demás en nuestras emociones y ceder a nuestros sentimientos es exponernos a la duda y enredarnos en perplejidades. En vez de mirarnos a nosotros mismos, miremos a Jesús.
SECCIÓN IV LA PERSONALIDAD EN DESARROLLO
INFLUENCIAS PRENATALES
Toda mujer a punto de ser madre, cualquiera que sea su ambiente, debe fomentar constantemente una disposición feliz, alegre y contenta, sabiendo que por todos los esfuerzos que haga en tal sentido se verá resarcida diez veces en la naturaleza física y moral de su hijo. Su propia salud física quedará muy mejorada.
Los pensamientos y los sentimientos de la madre tendrán una poderosa influencia sobre el legado que ella da a su niño. Si la madre se ve privada del cuidado y de las comodidades que merece, si se le permite que agote sus fuerzas con el recargo de trabajo o con las congojas y tristezas, sus hijos se verán a su vez privados de la fuerza vital.
La única esperanza de la madre está en Dios. Puede acudir a él en busca de gracia y fortaleza. Ella no buscará ayuda en vano. El le permitirá transmitir a su descendencia cualidades que le ayudarán a obtener éxito en la vida y ganar la vida eterna.
Los padres, así como las madres, están involucrados en esta responsabilidad, y ellos también deberían procurar fervientemente la gracia divina para que su influencia sea tal que Dios pueda aprobar.
Cuando los padres y los niños se encuentren en el día final para rendir cuentas, ¡qué escena se verá! Miles de niños que han sido esclavos de los apetitos y de vicios degradantes, cuyas vidas han sido fracasos morales, estarán frente a frente con sus padres que los hicieron lo que son.
Los padres que hacen a sus hijos semejante dádiva los enriquecen con un tesoro más precioso que los tesoros de todas las edades, un tesoro tan duradero como la eternidad.
HERENCIA Y AMBIENTE
Consideremos la fuerza de la herencia, la influencia de las malas compañías, el poder de los malos hábitos.
Generalmente los niños heredan la disposición y las tendencias de sus padres, e imitan su ejemplo; de manera que los pecados de los padres son cometidos por los hijos de generación en generación. Así la vileza y la irreverencia de Cam se reprodujeron en su posteridad y le acarrearon maldición durante muchas generaciones.
Siempre que la madre pueda dar una palabra de alabanza por la buena conducta de sus hijos, debería hacerlo. Debería animarlos con palabras de aprobación y miradas de amor. Estas serán como la luz del sol para el corazón del niño y conducirán al cultivo del respeto propio y a la dignidad del carácter.
La obra de los padres debe comenzar cuando su hijo está en la infancia, para que pueda recibir las correctas impresiones en su carácter antes de que el mundo coloque su sello sobre la mente y el corazón.
Las impresiones dejadas precozmente en el corazón se ven en los años siguientes. Quizá queden sepultadas, pero rara vez son raídas.
El primer hijo debería ser educado especialmente con mucho cuidado, porque él educará al resto. Los niños crecen de acuerdo con la influencia de los que los rodean. Si son manejados por aquellos que son ruidosos y turbulentos, ellos también se convierten en ruidosos y casi insoportables.
Lo que el niño ve y oye está trazando profundas líneas en la tierna mente, que ninguna circunstancia posterior de la vida podrá borrar del todo. Entonces el intelecto está tomando forma y los afectos están recibiendo dirección y fortaleza.
LA SEGURIDAD EN EL HOGAR
Hombres y mujeres pueden alcanzar el ideal que Dios les señala si aceptan la ayuda de Cristo. Lo que la humana sabiduría no puede lograr, la gracia de Dios lo hará en quienes se entregan a él con amor y confianza. Su providencia puede unir los corazones con lazos de origen celestial.
El matrimonio afecta la vida ulterior en este mundo y en el venidero. El cristiano sincero no hará planes que Dios no pueda aprobar.
Cuando la pareja recién casada afronta la vida con sus cargas de perplejidades y cuidados, desaparece el aspecto romántico con que la imaginación suele tan a menudo revestir el matrimonio. Marido y mujer aprenden entonces a conocerse como no podían hacerlo antes de unirse.
Son muchos los que consideran la manifestación del amor como una debilidad, y permanecen en tal retraimiento que repelen a los demás.
Aunque se susciten dificultades, congojas y desalientos, no abriguen jamás ni el marido ni la mujer el pensamiento de que su unión es un error o una decepción. Resuélvase cada uno de ellos a ser para el otro cuanto le sea posible.
El padre y la madre deberían considerar juntos sus responsabilidades, juntos deberían trabajar para el más elevado bienestar de sus hijos. No debe haber desacuerdos entre ellos. Nunca debieran criticarse mutuamente sus planes o cuestionar el juicio del otro en presencia de sus hijos.
LA INFLUENCIA DE LOS PADRES
Descansa sobre los padres la más solemne obligación de educar a sus hijos en el temor y amor de Dios. En el hogar han de conservarse las costumbres más puras. Ha de enseñarse la estricta obediencia a los requerimientos bíblicos.
Algunos padres de temperamento nervioso, cuando están cansados por el trabajo u oprimidos por la congoja, no conservan serenidad mental, sino que manifiestan hacia aquellos que debieran serles más caros en este mundo una irritación e intolerancia que desagradan a Dios y extienden una nube sobre la familia.
Un padre cristiano es el lazo que une a su familia, vinculándolos estrechamente al trono de Dios. Nunca ha de decaer su interés por sus hijos. El padre que tiene varios varones no debería dejar a estos varones inquietos totalmente al cuidado de la madre. Es una carga demasiado pesada para ella. Debería hacerse amigo y compañero de ellos.
Las madres que tienen que disciplinar mentes juveniles y formar el carácter de sus hijos, no debieran buscar la excitación del mundo con el fin de estar alegres y ser felices. Tienen una tarea importante en la vida, y tanto ellas como los suyos deben disponer de su tiempo en forma provechosa.
Madres, tratad amablemente con vuestros pequeñuelos. Cristo fue una vez un niñito. Por amor suyo, honrad a los niños. Consideradlos como un cometido sagrado, no para mimarlos y hacer de ellos ídolos, sino para enseñarles a vivir una vida pura y noble. Son propiedad de Dios; él los ama y os invita a cooperar con él para ayudarles a adquirir un carácter perfecto.
LA ATMÓSFERA DEL HOGAR
Cuánto más estrechamente estén unidos los miembros de una familia en lo que tienen que hacer en el hogar, tanto más elevadora y servicial será la influencia que ejerzan fuera del hogar el padre, la madre, los hijos y las hijas.
De todo hogar cristiano debería irradiar una santa luz. El amor debe expresarse en hechos. Debe manifestarse en todas las relaciones del hogar y rebelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía.
La educación obtenida al manifestar tierna consideración unos hacia otros nos permite saber cómo tener acceso a los corazones necesitados de que se les enseñen los principios de la religión verdadera.
El descuido de la madre, que dedica todo su tiempo a la apariencia y a satisfacer las exigencias de una sociedad elegante provoca que el intelecto de los niños no reciba preparación y ellos adquieran malos hábitos; se vuelven inquietos y descontentos. No hallando placer en su casa, sino tan sólo restricciones incómodas, se separan del círculo familiar en cuanto les resulte posible.
Los hogares en los que reina la discordia no atraen a los ángeles. Cesen los padres y las madres todas sus críticas y murmuraciones. Eduquen a sus hijos para que hablen palabras agradables, palabras que traigan alegría y gozo.
La influencia de la verdad suaviza y refina. Cuando los jóvenes la reciben los vuelve respetuosos y corteses. La cortesía cristiana se recibe tan sólo bajo la actuación del Espíritu Santo. No consiste en afectación, o pulimiento artificial, ni en inclinarse con reverencia y sonrisas artificiales. Esta es la clase de cortesía que poseen los del mundo, pero carecen de la verdadera cortesía cristiana.
CRISTO TRATA CON LAS MENTES
Dios obra por medio de la operación tranquila y regular de las leyes que él ha establecido. Así ocurre en las cosas espirituales. Satanás está tratando constantemente de producir efectos por medio de rudas y violentas embestidas; pero Jesús encontraba acceso a las mentes por el camino de sus asociaciones más familiares.
La vida de Jesús de Nazaret era diferente de la de todos los demás hombres. Su vida entera estuvo caracterizada por la benevolencia desinteresada y la belleza de la santidad. En su seno se encontraba el amor más puro, libre de toda mancha de egoísmo y pecado. Su vida fue perfectamente armoniosa. El es el único verdadero modelo de bondad y perfección. Desde el comienzo de su ministerio los hombres comenzaron a comprender más claramente el carácter de Dios.
El conocimiento divino puede llegar a ser conocimiento humano. Cada ministro debería estudiar cuidadosamente la forma en que Cristo enseñaba. Debe comprender sus lecciones. No hay uno en veinte que conozca la belleza y la esencia real del ministerio de Cristo. Han de descubrirlo. Entonces llegarán a ser participantes del rico fruto de sus enseñanzas.
Todos los que profesan ser hijos de Dios deben recordar que, como misioneros, tendrán que tratar con toda clase de personas: refinadas y toscas, humildes y soberbias, religiosas y escépticas, educadas e ignorantes, ricas y pobres, No es posible tratar a todas estas mentalidades del mismo modo; y no obstante, todas necesitan bondad y simpatía. Mediante el trato mutuo, nuestro intelecto debe recibir pulimento y refinamiento. Dependemos unos de otros, unidos como estamos por los vínculos de la fraternidad humana.
LA ESCUELA Y EL MAESTRO
Hay que despertar las facultades mentales, lo mismo que el interés. A esto respondía el método de enseñanza de Dios. El que creó la mente y ordenó sus leyes, dispuso su desarrollo de acuerdo con ellas.
No queremos poner limites a la educación que Dios ha hecho ilimitada. Pero de nada nos sirve lo que logramos si no lo empleamos para honra de Dios y beneficio de la humanidad.
Todas las facultades de la mente y del cuerpo deberían ser ejercitadas en forma activa para que los jóvenes puedan llegar a ser hombres y mujeres fuertes y bien equilibrados. La ciencia de una vida cristiana pura, saludable y consecuente se obtiene por el estudio de la Palabra del Señor.
La educación temprana de los jóvenes generalmente forma su carácter para la vida. Los que tratan con los jovencitos deberían ser muy cuidadosos en desarrollar las cualidades de la mente, para que puedan saber cómo dirigir mejor sus facultades, y para que puedan ejercitarlas de la mejor manera posible.
Los maestros deben considerar que están tratando con niños, no con hombres y mujeres. Son niños que tienen todo por aprender, y aprender es mucho más difícil para algunos que para otros. El alumno lento necesita mucho más estímulo de lo que recibe. Si se pone sobre estas diversas mentes a maestros a quienes por naturaleza les gusta mandar y dictar y engrandecerse por su autoridad, quienes tratan con parcialidad y tienen favoritos por quienes muestran preferencias mientras 204 tratan a otros con rigor y severidad, se creará un estado de confusión y de insubordinación.
Un campo abandonado representa la mente sin cultivar. Los padres deben mirar este asunto bajo una luz diferente. Deben sentir que es su deber cooperar con el maestro, estimular la sabia disciplina, y orar mucho por quien está enseñando a sus hijos.
hasta el día que te vayas de mi corazon, escribiré...luego solo te esperare cantando
SU IMPORTANCIA
Todos necesitan conocer el organismo más maravilloso: el cuerpo humano. Deberían estudiar la influencia de la mente en el cuerpo, la del cuerpo en la mente y las leyes que los rigen.
Tratar con las mentes es la mayor obra jamás confiada a los hombres.
La utilidad del maestro no depende tanto de su caudal de conocimientos como del nivel que se propone alcanzar. El verdadero maestro no se contenta con pensamientos indefinidos, una mente indolente o una memoria inactiva.
La mente tiene que ser disciplinada, educada, preparada; porque los hombres han de prestar servicio a Dios, en maneras diversas que no están en armonía con la inclinación innata. A menudo uno debe desechar la preparación y la educación de toda la vida, a fin de poder aprender en la escuela de Cristo.
Es deber de todo cristiano adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud. Con tacto y método, algunos realizarán tanto trabajo en cinco horas como otros en diez. Algunos que se ocupan en las tareas domésticas están siempre trabajando, no porque tengan tanto que hacer, sino porque no hacen planes para ahorrar tiempo.
Hemos de educar y desarrollar cada facultad mental y física, el mecanismo humano que ha comprado Cristo, a fin de que podamos usarlo de la mejor manera posible.
Se necesita mucha sabiduría para tratar las enfermedades causadas por la mente. Un corazón dolorido y enfermo, un espíritu desalentado, necesitan un tratamiento benigno. La simpatía y el tacto serán muchas veces de mayor beneficio para el enfermo que el tratamiento más hábil administrado con frialdad e indiferencia.
El Señor le ha dado al hombre capacidad para mejorar continuamente, y le ha concedido toda ayuda posible en el trabajo. Mediante las provisiones de la gracia divina, podemos alcanzar casi la excelencia de los ángeles
EL CRISTIANO Y LA PSICOLOGÍA
Los verdaderos principios de psicología se encuentran en las Sagradas Escrituras.
Dios toma a los hombres como son, y los educa para su servicio, si ellos quieren entregarse a él. El carácter débil y vacilante se vuelve fuerte y firme. La devoción continua establece una relación tan íntima entre Jesús y sus discípulos que el cristiano se vuelve más semejante a su Maestro en carácter.
La ciencia de una vida cristiana pura, íntegra y consecuente se obtiene mediante el estudio de la Palabra de Dios. Esta es la más elevada educación que cualquier ser terrenal puede obtener. Todos los que están en la escuela de Dios necesitan de una hora tranquila para la meditación, a solas consigo mismos, con la naturaleza y con Dios.
Debemos trabajar parar obtener cuerpos sanos y mentes robustas que no se debiliten con facilidad. Necesitamos mentes que puedan ver las dificultades y superarlas con la sabiduría que viene de Dios, que pueda afrontar problemas difíciles y vencerlos.
El pecado no sólo nos aparta de Dios, sino que destruye en el alma humana el deseo y la aptitud para conocerlo. La misión de Cristo consiste en deshacer toda esta obra del mal. El tiene poder para vigorizar y restaurar las facultades del alma paralizadas por el pecado, la mente oscurecida, y la voluntad pervertida. Abre ante nosotros las riquezas del universo y nos imparte poder para discernir estos tesoros y apropiarnos de ellos.
El enemigo sembrará cizaña en los corazones de los hijos a menos que los padres siembren en ellos las semillas de la verdad. Las instrucciones buenas y sanas son el único preventivo contra las compañías malas que corrompen los buenos modales. La verdad protegerá al alma de las tentaciones sin fin que habrá de arrostrar.
Día por día, todos somos probados, corregidos y educados para ser útiles en esta vida. Pensad en esto: sólo un día por vez. Un día es mío. Haré en este día lo mejor que pueda. Cada mañana conságrate tú mismo, alma, cuerpo y espíritu a Dios. Entonces obtendrás un conocimiento del más alto valor para el tiempo y la eternidad.
PELIGROS DE LA PSICOLOGÍA
Por miles de años Satanás ha estado experimentando con las propiedades de la mente humana, y ha llegado a conocerla bien. El gran engañador espera confundir tanto las mentes de los hombres y mujeres que sólo oigan su voz.
Los planes y las maquinaciones de Satanás nos asedian por todas partes. Siempre debiéramos recordar que él se nos acerca disfrazado, ocultando sus motivos, y el carácter de sus tentaciones.
En estos días cuando el escepticismo y el paganismo aparecen con tanta frecuencia vestidos con un ropaje científico, necesitamos cuidarnos en todos lados. Mediante ellas se arrastra como serpiente, imperceptiblemente, para corromper la obra de Dios.
Esta entrada de Satanás por medio de estas ciencias ha sido bien planeada. Mediante el conducto proporcionado por la frenología, la psicología y el mesmerismo. Las mentes de miles de personas han sido envenenadas por este medio y conducidas al paganismo.
El descuido de la oración hace que los hombres confíen en sus propias fuerzas y abre las puertas a la tentación. En muchos casos la imaginación es cautivada por la investigación científica, y los hombres son halagados por el conocimiento de sus propios poderes. Se exalta mucho las ciencias que tratan de la mente humana.
No debemos darnos por vencidos ante la depravación que hay en la raza humana, y recordarla continuamente. No debemos mirar eso. . . ¿Qué hemos de hacer, entonces? ¿Cuál es nuestra tarea? Mirar "cuál amor nos ha dado el Padre" (1 Juan 3: l).
Satanás está trabajando silenciosamente para confundir la mente de los que conocen la verdad con la introducción de sentimientos y ejemplos engañosos. A menos que se arrepientan y se conviertan, los que están viviendo vidas divididas, profesando servir al Señor pero al mismo tiempo procurando llevar adelante sus propios planes -planes que retardan precisamente la obra por la que Cristo dio su vida. Satanás con frecuencia encuentra un instrumento poderoso para el mal en el poder que una mente es capaz de ejercer sobre otra mente.
No se debía confiar en la mente ni en el juicio de un hombre, porque estaban en juego intereses demasiado grandes, y no se hallaban libres de las flaquezas y errores humanos. No existe mente humana alguna tan perfecta que no corra el riesgo de que actúe por motivos equivocados, viendo las cosas desde una perspectiva errada.
Nuestra única seguridad consiste en no dar lugar al mal; porque sus sugerencias y propósitos siempre nos dañarán, e impedirán que confiemos en Dios. Cuanto más cedamos, tanto más poderosos serán sus engaños. No es seguro discutir o parlamentar con él. Por cada ventaja que le demos al enemigo, él pedirá más. Nuestra única seguridad consiste en rechazar firmemente la primera insinuación a la presunción.
LAS INFLUENCIAS ESPIRITUALES
La religión pura y sin mácula no es un sentimiento, sino la realización de obras de misericordia y amor. Esta religión es necesaria para la salud y la felicidad. Entra en el templo contaminado del alma y con un látigo, echa a los intrusos pecaminosos. Ocupando, el trono, consagra todo con su presencia, iluminando el corazón con los brillantes rayos del Sol de justicia. Abre las ventanas del alma hacia el cielo, permitiendo entrar la luz del sol del amor de Dios.
No hemos de suponer que, desde la transgresión de Adán, Dios haya dado a los seres humanos un nuevo orden de energía y pasiones, porque entonces parecería como que Dios hubiera intervenido para implantar en la raza humana propensiones pecaminosas. Cristo comenzó su obra de conversión tan pronto el hombre transgredió, para que por medio de la obediencia a la ley de Dios y la fe en Cristo pudiera recuperar la perdida imagen de Dios.
Es el corazón descarriado el que ha arrastrado las facultades del alma. Todo aquel que quiera aprender la ciencia de la salvación debe ser estudiante sumiso en la escuela de Cristo.
El valor del hombre, como Dios lo estima, depende de su unión con Cristo, porque Dios es el único que puede elevar al hombre en la escala de la dignidad moral mediante la justicia de Cristo.
El egoísmo es la esencia de la depravación, y debido a que los seres humanos han cedido a su poder, hoy se ve en el mundo lo opuesto a la obediencia a Dios. Las naciones, las familias y los individuos están deseosos de convertirse ellos mismos en la figura central.
El alma que ha sido desviada por malas influencias y ha llegado a ser participante del pecado por su asociación con otros, para hacer lo contrario a la mente y el carácter de Dios, no necesita desesperar.
LA MENTE FANÁTICA
Vivimos en una época en que toda forma de fanatismo se abrirá paso entre creyentes e incrédulos. Satanás se presentará, hablan mentiras con hipocresía. Cuando el Espíritu del Señor viene sobre su pueblo, el enemigo aprovecha la oportunidad para trabajar también sobre las diversas mentes y conducirlas a mezclar sus propias características peculiares de carácter con la obra de Dios.
Hay algunos que no escucharán. Por tanto tiempo escogieron seguir sus propios caminos y su propia sabiduría, por tanto tiempo acariciaron tendencias defectuosas de carácter heredadas y cultivadas, que están ciegos y no pueden ver muy lejos.
Algunos son naturalmente combativos. No les importa si están en armonía con sus hermanos o no. Les gusta entrar en controversia, pelear por sus ideas particulares; pero ellos deberían dejar esto a un lado pues no desarrollan las gracias cristianas.
Muchos, muchos confían en su propia justicia. Establecen una norma para sí mismos y no se someten a la voluntad de Cristo ni permiten que El los vista con el manto de su justicia. Forman caracteres de acuerdo con su propia voluntad y placer. Satanás se complace con su religión. Representan mal el carácter perfecto -la justicia- de Cristo. Engañados ellos mismos, engañan también a otros. No son aceptados por Dios. Son responsables de desviar a otras almas por senderos falsos. Al fin recibirán su recompensa con el gran engañador, Satanás.
El fanatismo, una vez que ha comenzado y se ha dejado sin control, es tan difícil de apagar como un fuego que se ha posesionado de un edificio. Los que han tenido una conducta extremista y han sustentado este fanatismo, habrían hecho muchísimo mejor en dedicarse a trabajos seculares, porque mediante su conducta inconsecuente están deshonrando al Señor y poniendo en peligro a su pueblo.
UNA SALUDABLE NORMALIDAD
Los verdaderos principios del cristianismo abren ante nosotros una fuente de felicidad, cuya altura, profundidad, longitud y anchura son inconmensurables. Todos los que trabajan en la viña del Señor deben aprender que los sentimientos no son fe. No es necesario estar siempre en un estado de exaltación.
El gran Médico, con su infinita habilidad, los restauraría a una completa salud moral; pero los pacientes rehúsan tomar el remedio que les ofrece. Estas personas pueden aplicar la Palabra de Dios a su caso por un corto tiempo, pero no llegan a ser hacedores de la Palabra.
La mente humana debe tener actividad. Si no está activa en la dirección adecuada, lo estará en la indebida. A fin de conservarla en equilibrio, el trabajo y el estudio deberían estar unidos en las escuelas.
Las facultades de la mente, por ser las superiores, deben gobernar el reino del cuerpo. Los apetitos y las pasiones naturales deben someterse al dominio de la conciencia y de los afectos espirituales. Cristo está a la cabeza de la humanidad, y es su propósito guiarnos en su servicio, por las altas y santas sendas de la pureza. Por la maravillosa operación de su gracia, hemos de llegar a ser perfectos en él.
SECCIÓN II RELACIONES BÁSICAS
ENFERMEDADES QUE COMIENZAN EN LA MENTE
Por doquiera prevalece la enfermedad mental. Los nueve décimos de las enfermedades que sufren los hombres tienen su fundamento en esto. Puede ser que alguna aguda dificultad del hogar esté royendo como un cáncer el alma y debilitando las fuerzas vitales. A veces el remordimiento por el pecado mina la constitución y desequilibra la mente.
Algunas veces la imaginación produce la enfermedad, y es frecuente que la agrave. Muchos hay que llevan vida de inválidos cuando podrían estar buenos si pensaran que lo están. Muchos se imaginan que la menor exposición del cuerpo les causará alguna enfermedad, y efectivamente el mal sobreviene porque se le espera. Muchos mueren de enfermedades cuya causa es puramente imaginaria.
Muchos están enfermos física, mental y moralmente porque su atención está dirigida casi exclusivamente hacia sí mismos. Se podrían salvar de la paralización por la vitalidad saludable de mentes más jóvenes y variadas, y por la incansable energía de los niños.
En el tratamiento de los enfermos no debe pasarse por alto el efecto de la influencia ejercida por la mente. Aprovechada debidamente, esta influencia resulta uno de los agentes más eficaces para combatir la enfermedad. Hay una enfermedad del alma que ningún bálsamo puede alcanzar, ninguna medicina curar. Orad por estas almas y traedlas a Jesucristo.
LA RELIGIÓN Y LA MENTE
El poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Las palabras de nuestro Salvador: "venid a mí,. . . que yo os haré descansar" (S. Mateo 11: 28), son una receta para curar las enfermedades físicas, mentales y espirituales. El mejoramiento del espíritu es un deber que tenemos para con nosotros mismos, para con la sociedad y para con Dios.
Cada uno de nosotros necesita tener una profunda percepción de las enseñanzas de la Palabra de Dios. Nuestras mentes deben estar preparadas para soportar toda prueba, y para resistir cada tentación, venga ésta de afuera o de adentro. Debemos saber por qué creemos como lo hacemos, y por qué estamos del lado del Señor.
Todo nuestro futuro depende de nuestra acción individual en abrir nuestro corazón para recibir al Príncipe de paz. Habiendo obtenido esa paz, ese consuelo, esa esperanza, que El ofrece a tu alma, tu corazón se regocijará en Dios nuestro Salvador por la grande y maravillosa esperanza que te ofrece como persona que reconoce el gran Don.
Como salvaguardia contra el mal, la mente ocupada en cosas buenas es de mucho más valor que un sinnúmero de barreras, de leyes y disciplina. La unión del esfuerzo divino y humano, la estrecha conexión, primero, último y siempre con Dios, la fuente de toda fortaleza -esto es absolutamente necesario.
LA MENTE , LA CUIDADELA
El cerebro es la capital del cuerpo, el asiento de todas las fuerzas nerviosas y de la acción mental. Los nervios que salen del cerebro controlan el cuerpo. Por medio de los nervios del cerebro, las impresiones mentales se transmiten a todos los nervios del cuerpo como por hilos telegráficos, y ellos controlan la acción vital de cada parte del sistema. Si las facultades perceptivas son entorpecidas por cualquier clase de intemperancia, no se disciernen las cosas eternas.
De cualquier manera 76 que se use el tabaco, afecta la constitución del ser. Es un veneno lento. Afecta el cerebro y adormece la sensibilidad de modo que la mente no pueda discernir claramente las cosas espirituales, sus víctimas pierden la sensibilidad de la conciencia y no tienen más temor de Dios delante de sus ojos. Cada vez tienen menos dominio propio. Se entregan al vino y al alcohol, al tabaco y al opio, y van de un grado de disipación a otro.
Presenten delante de la gente la necesidad de resistir la tentación de complacer el apetito. Aquí muchos fracasan. Expliquen cuán estrechamente se relacionan la mente y el cuerpo, y muestren la necesidad de mantener a ambos en las mejores condiciones.
COMPRENSIÓN
La verdadera independencia de la mente es un elemento enteramente diferente de la imprudencia. Esa cualidad de independencia que conduce a una opinión cautelosa, deliberada y con oración no debería ser cedida fácilmente, no hasta que la evidencia es lo suficientemente fuerte como para asegurarnos que estamos equivocados.
Los predicadores deben tener cuidado de no esperar demasiado de los que están andando a tientas en las tinieblas del error. Deben hacer bien su obra, confiando en que Dios impartirá a las mentes indagadoras la influencia misteriosa y vivificadora de su Espíritu Santo, sabiendo que sin esto sus labores no tendrán éxito.
El tratar con las mentes humanas es la obra más delicada que se haya confiado alguna vez a los mortales, y los maestros necesitan constantemente la ayuda del Espíritu de Dios para poder hacer correctamente su trabajo. Entre los jóvenes que asisten a la escuela se encontrará una gran diversidad de caracteres y educación.
La comprensión produce una relación más estrecha con Cristo. Las buenas obras son el fruto que Cristo requiere que llevemos palabras bondadosas; actos de bondad, de tierna compasión por los pobres, los necesitados, los afligidos. Cuando los corazones simpatizan con los corazones cargados de desánimo y angustia, cuando la mano reparte a los necesitados, cuando se viste a los desnudos, cuando se invita a un extraño a descansar en la sala y se le da un lugar en su corazón, los ángeles llegan a estar muy cerca, y un acorde responde en el cielo.
SECCIÓN III EL DESARROLLO DE LA MENTE
EL ESTUDIO DE LA BIBLIA Y LA MENTE
La Palabra de Dios debe ser el fundamento de todo estudio, y las palabras de la revelación, cuidadosamente estudiadas, apelan, tanto al intelecto como al corazón y los fortalecen.
En la Palabra de Dios halla la mente temas de la más profunda meditación, las más sublimes aspiraciones. Allí podemos estar en comunión con los patriarcas y los profetas, y escuchar la voz del Eterno mientras habla con los hombres.
Ningún otro libro puede satisfacer los anhelos del corazón o contestar las preguntas que se suscitan en la mente. Si obtienen un conocimiento de la Palabra de Dios y le prestan atención, los hombres pueden elevarse de las más bajas profundidades de la degradación hasta llegar a ser hijos de Dios, compañeros de los ángeles sin pecado.
Las Escrituras se dirigen al hombre porque tiene poder de elegir entre el bien y el mal le habla con advertencias, reproches, ruegos y palabras de aliento. La razón por la que tenemos tan pocos hombres de mente buena, de estabilidad y de valor sólido, es porque no se teme a Dios, no se ama a Dilos, y los principios de la religión no son puestos en práctica en la vida como debieran serlo.
Cuando la mente es aprovisionada con la verdad bíblica, sus principios arraigan profundamente en al alma, y la preferencia y los gustos se entrelazan con la verdad, y no hay deseo de publicaciones rebajantes y excitadoras, que debilitan las facultades morales y destruyen los dones que Dios ha derramado par a ser utilizados con fidelidad.
DILIGENCIA
Debería considerarse cuidadosamente el verdadero objeto de la educación. Dios ha confiado a cada uno facultades y poderes para devolvérselos aumentados y mejorados. Todos sus dones nos son concedidos para ser usados al máximo.
La cultura mental es lo que necesitamos nosotros como pueblo, y es lo que hemos de tener para satisfacer las demandas de la época.
Es una ley de la mente que ésta se estreche o amplíe según las dimensiones de las cosas con que llega a familiarizarse. Las facultades mentales se contraerán, ciertamente, y perderán su habilidad para abarcar los profundos significados de la Palabra de Dios.
Dios nos ha dado capacidad para pensar y obrar, y actuando con cuidado, buscando en Dios nuestra sabiduría, llegaremos a estar en condición de llevar nuestras cargas. Obrad con la personalidad que Dios os ha dado. No seáis la sombra de otra persona. Contad con que el Señor obrará en vosotros, con vosotros y por medio de vosotros.
Haga todo esfuerzo, en la gracia de Cristo y por medio de ella, para alcanzar la alta norma. Usted puede ser perfecto en su esfera como Dios es perfecto en la de El. No declaró Cristo: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mat. 5: 48)
ALIMENTO PARA LA MENTE
Pablo dice: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay alguna virtud, si alguna alabanza, en esto pensad" (Fil. 4: 8). Esto requerirá ferviente oración y vigilancia incesante.
Muchos de los libros apilados en las grandes bibliotecas de la tierra confunden la mente más de lo que ayudan a la comprensión. Y sin embargo, los hombres gastan grandes sumas de dinero para comprar tales libros, y años en su estudio, cuando tienen a su alcance un Libro que contiene las palabras del Alfa y la Omega de la sabiduría.
Las inteligencias humanas quedan con facilidad fascinadas por los engaños de Satanás, y estas obras producen desagrado por el estudio de la Palabra de Dios, la cual, si se la recibe y aprecia, asegura la vida eterna.
Los lectores de las historias frívolas o excitantes se vuelven incapaces de cumplir los deberes que les incumben. Viven en lo irreal, y no tienen el menor deseo de escudriñar las Escrituras para nutrirse del maná celestial.
Al alumno que desea realizar en un año el trabajo de dos años, no se le debe permitir salir con la suya. Pretender realizar un doble trabajo significa, para muchos, recargar en exceso la mente y descuidar el ejercicio físico.
Sobre esto necesitamos velar, luchar, orar, para que ninguna cosa pueda inducirnos a elegir otro señor; pues estamos siempre libres para hacer esto.
EJERCICIO
Sobre esto necesitamos velar, luchar, orar, para que ninguna cosa pueda inducirnos a elegir otro señor; pues estamos siempre libres para hacer esto.
El ejercicio físico bien dirigido, que emplea las fuerzas sin abusar de ellas, resultará en un agente curativo efectivo. Ser señorita no significa ser frágil, desvalida, estar sobrecargada de adornos y reír tontamente. Se necesita más bien un cuerpo sano para tener una inteligencia sana. Para un joven sano, el ejercicio riguroso y enérgico fortalece el cerebro, los huesos y los músculos. Y es una preparación esencial para la difícil tarea de un médico. Sin tal ejercicio la mente no puede funcionar bien.
Empléense por igual las facultades mentales y físicas, y la mente del alumno será refrigerada. Si está enfermo, con frecuencia el ejercicio físico le ayudará a recobrar la normalidad. Hay casos en que el descanso completo por un tiempo detendrá una enfermedad seria, pero en el caso de inválidos confirmados rara vez es necesario.
El ejercicio, para ser realmente una ventaja para usted, debería ser sistematizado y dirigido a los órganos debilitados a fin de que puedan ser fortalecidos por el uso.
Los maestros deberían entender esto. Debieran enseñar a los alumnos que los pensamientos y actos puros dependen de la manera en que realizan sus estudios. Los actos rectos dependen del pensamiento recto.
El trabajo diligente resguarda a muchos, jóvenes y viejos, de las trampas de aquel que "encuentra algún mal para que hagan las manos ociosas". Mientras las manos están ocupadas en las tareas más comunes, la mente debe estar llena con pensamientos elevados y santos.
FACTORES EMOCIONALES
Si no podéis dominar vuestros, impulsos y emociones como deseáis, a lo menos podéis dominar la voluntad, de modo que se efectúe un gran cambio en vuestra vida.
Cuando usted reciba a Jesús como su Salvador personal habrá un cambio marcado en usted; se convertirá, y el Señor Jesús por medio de su Espíritu Santo estará junto a usted. Ya no habrá más esa intranquilidad inquieta y esa insatisfacción que ahora posee.
Usted puede ser alegre si pone hasta sus pensamientos en sujeción a la voluntad de Cristo. Usted no debería demorarse sino escudriñar cuidadosamente su propio corazón y morir cada día al yo.
Los sentimientos no han de ser vuestra norma, pues las emociones son tan mutables como las nubes. Debéis tener algo sólido como fundamento de vuestra fe, la Palabra del Señor es una Palabra de infinito poder, en ella podéis, confiar, y él ha dicho: "Pedid, y recibiréis". Mirad al Calvario.
Los sentimientos de desasosiego, de nostalgia o de soledad pueden ser para vuestro bien. Vuestro Padre celestial intenta enseñaros a encontrar en él la amistad, el amor y el consuelo que satisfarán vuestras esperanzas y deseos más sinceros.
No es prudente que nos miremos a nosotros mismos y que estudiemos nuestras emociones. Si lo hacemos, el enemigo nos presentará dificultades y tentaciones que debiliten la fe y aniquilen el valor. El fijarnos por demás en nuestras emociones y ceder a nuestros sentimientos es exponernos a la duda y enredarnos en perplejidades. En vez de mirarnos a nosotros mismos, miremos a Jesús.
SECCIÓN IV LA PERSONALIDAD EN DESARROLLO
INFLUENCIAS PRENATALES
Toda mujer a punto de ser madre, cualquiera que sea su ambiente, debe fomentar constantemente una disposición feliz, alegre y contenta, sabiendo que por todos los esfuerzos que haga en tal sentido se verá resarcida diez veces en la naturaleza física y moral de su hijo. Su propia salud física quedará muy mejorada.
Los pensamientos y los sentimientos de la madre tendrán una poderosa influencia sobre el legado que ella da a su niño. Si la madre se ve privada del cuidado y de las comodidades que merece, si se le permite que agote sus fuerzas con el recargo de trabajo o con las congojas y tristezas, sus hijos se verán a su vez privados de la fuerza vital.
La única esperanza de la madre está en Dios. Puede acudir a él en busca de gracia y fortaleza. Ella no buscará ayuda en vano. El le permitirá transmitir a su descendencia cualidades que le ayudarán a obtener éxito en la vida y ganar la vida eterna.
Los padres, así como las madres, están involucrados en esta responsabilidad, y ellos también deberían procurar fervientemente la gracia divina para que su influencia sea tal que Dios pueda aprobar.
Cuando los padres y los niños se encuentren en el día final para rendir cuentas, ¡qué escena se verá! Miles de niños que han sido esclavos de los apetitos y de vicios degradantes, cuyas vidas han sido fracasos morales, estarán frente a frente con sus padres que los hicieron lo que son.
Los padres que hacen a sus hijos semejante dádiva los enriquecen con un tesoro más precioso que los tesoros de todas las edades, un tesoro tan duradero como la eternidad.
HERENCIA Y AMBIENTE
Consideremos la fuerza de la herencia, la influencia de las malas compañías, el poder de los malos hábitos.
Generalmente los niños heredan la disposición y las tendencias de sus padres, e imitan su ejemplo; de manera que los pecados de los padres son cometidos por los hijos de generación en generación. Así la vileza y la irreverencia de Cam se reprodujeron en su posteridad y le acarrearon maldición durante muchas generaciones.
Siempre que la madre pueda dar una palabra de alabanza por la buena conducta de sus hijos, debería hacerlo. Debería animarlos con palabras de aprobación y miradas de amor. Estas serán como la luz del sol para el corazón del niño y conducirán al cultivo del respeto propio y a la dignidad del carácter.
La obra de los padres debe comenzar cuando su hijo está en la infancia, para que pueda recibir las correctas impresiones en su carácter antes de que el mundo coloque su sello sobre la mente y el corazón.
Las impresiones dejadas precozmente en el corazón se ven en los años siguientes. Quizá queden sepultadas, pero rara vez son raídas.
El primer hijo debería ser educado especialmente con mucho cuidado, porque él educará al resto. Los niños crecen de acuerdo con la influencia de los que los rodean. Si son manejados por aquellos que son ruidosos y turbulentos, ellos también se convierten en ruidosos y casi insoportables.
Lo que el niño ve y oye está trazando profundas líneas en la tierna mente, que ninguna circunstancia posterior de la vida podrá borrar del todo. Entonces el intelecto está tomando forma y los afectos están recibiendo dirección y fortaleza.
LA SEGURIDAD EN EL HOGAR
Hombres y mujeres pueden alcanzar el ideal que Dios les señala si aceptan la ayuda de Cristo. Lo que la humana sabiduría no puede lograr, la gracia de Dios lo hará en quienes se entregan a él con amor y confianza. Su providencia puede unir los corazones con lazos de origen celestial.
El matrimonio afecta la vida ulterior en este mundo y en el venidero. El cristiano sincero no hará planes que Dios no pueda aprobar.
Cuando la pareja recién casada afronta la vida con sus cargas de perplejidades y cuidados, desaparece el aspecto romántico con que la imaginación suele tan a menudo revestir el matrimonio. Marido y mujer aprenden entonces a conocerse como no podían hacerlo antes de unirse.
Son muchos los que consideran la manifestación del amor como una debilidad, y permanecen en tal retraimiento que repelen a los demás.
Aunque se susciten dificultades, congojas y desalientos, no abriguen jamás ni el marido ni la mujer el pensamiento de que su unión es un error o una decepción. Resuélvase cada uno de ellos a ser para el otro cuanto le sea posible.
El padre y la madre deberían considerar juntos sus responsabilidades, juntos deberían trabajar para el más elevado bienestar de sus hijos. No debe haber desacuerdos entre ellos. Nunca debieran criticarse mutuamente sus planes o cuestionar el juicio del otro en presencia de sus hijos.
LA INFLUENCIA DE LOS PADRES
Descansa sobre los padres la más solemne obligación de educar a sus hijos en el temor y amor de Dios. En el hogar han de conservarse las costumbres más puras. Ha de enseñarse la estricta obediencia a los requerimientos bíblicos.
Algunos padres de temperamento nervioso, cuando están cansados por el trabajo u oprimidos por la congoja, no conservan serenidad mental, sino que manifiestan hacia aquellos que debieran serles más caros en este mundo una irritación e intolerancia que desagradan a Dios y extienden una nube sobre la familia.
Un padre cristiano es el lazo que une a su familia, vinculándolos estrechamente al trono de Dios. Nunca ha de decaer su interés por sus hijos. El padre que tiene varios varones no debería dejar a estos varones inquietos totalmente al cuidado de la madre. Es una carga demasiado pesada para ella. Debería hacerse amigo y compañero de ellos.
Las madres que tienen que disciplinar mentes juveniles y formar el carácter de sus hijos, no debieran buscar la excitación del mundo con el fin de estar alegres y ser felices. Tienen una tarea importante en la vida, y tanto ellas como los suyos deben disponer de su tiempo en forma provechosa.
Madres, tratad amablemente con vuestros pequeñuelos. Cristo fue una vez un niñito. Por amor suyo, honrad a los niños. Consideradlos como un cometido sagrado, no para mimarlos y hacer de ellos ídolos, sino para enseñarles a vivir una vida pura y noble. Son propiedad de Dios; él los ama y os invita a cooperar con él para ayudarles a adquirir un carácter perfecto.
LA ATMÓSFERA DEL HOGAR
Cuánto más estrechamente estén unidos los miembros de una familia en lo que tienen que hacer en el hogar, tanto más elevadora y servicial será la influencia que ejerzan fuera del hogar el padre, la madre, los hijos y las hijas.
De todo hogar cristiano debería irradiar una santa luz. El amor debe expresarse en hechos. Debe manifestarse en todas las relaciones del hogar y rebelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía.
La educación obtenida al manifestar tierna consideración unos hacia otros nos permite saber cómo tener acceso a los corazones necesitados de que se les enseñen los principios de la religión verdadera.
El descuido de la madre, que dedica todo su tiempo a la apariencia y a satisfacer las exigencias de una sociedad elegante provoca que el intelecto de los niños no reciba preparación y ellos adquieran malos hábitos; se vuelven inquietos y descontentos. No hallando placer en su casa, sino tan sólo restricciones incómodas, se separan del círculo familiar en cuanto les resulte posible.
Los hogares en los que reina la discordia no atraen a los ángeles. Cesen los padres y las madres todas sus críticas y murmuraciones. Eduquen a sus hijos para que hablen palabras agradables, palabras que traigan alegría y gozo.
La influencia de la verdad suaviza y refina. Cuando los jóvenes la reciben los vuelve respetuosos y corteses. La cortesía cristiana se recibe tan sólo bajo la actuación del Espíritu Santo. No consiste en afectación, o pulimiento artificial, ni en inclinarse con reverencia y sonrisas artificiales. Esta es la clase de cortesía que poseen los del mundo, pero carecen de la verdadera cortesía cristiana.
CRISTO TRATA CON LAS MENTES
Dios obra por medio de la operación tranquila y regular de las leyes que él ha establecido. Así ocurre en las cosas espirituales. Satanás está tratando constantemente de producir efectos por medio de rudas y violentas embestidas; pero Jesús encontraba acceso a las mentes por el camino de sus asociaciones más familiares.
La vida de Jesús de Nazaret era diferente de la de todos los demás hombres. Su vida entera estuvo caracterizada por la benevolencia desinteresada y la belleza de la santidad. En su seno se encontraba el amor más puro, libre de toda mancha de egoísmo y pecado. Su vida fue perfectamente armoniosa. El es el único verdadero modelo de bondad y perfección. Desde el comienzo de su ministerio los hombres comenzaron a comprender más claramente el carácter de Dios.
El conocimiento divino puede llegar a ser conocimiento humano. Cada ministro debería estudiar cuidadosamente la forma en que Cristo enseñaba. Debe comprender sus lecciones. No hay uno en veinte que conozca la belleza y la esencia real del ministerio de Cristo. Han de descubrirlo. Entonces llegarán a ser participantes del rico fruto de sus enseñanzas.
Todos los que profesan ser hijos de Dios deben recordar que, como misioneros, tendrán que tratar con toda clase de personas: refinadas y toscas, humildes y soberbias, religiosas y escépticas, educadas e ignorantes, ricas y pobres, No es posible tratar a todas estas mentalidades del mismo modo; y no obstante, todas necesitan bondad y simpatía. Mediante el trato mutuo, nuestro intelecto debe recibir pulimento y refinamiento. Dependemos unos de otros, unidos como estamos por los vínculos de la fraternidad humana.
LA ESCUELA Y EL MAESTRO
Hay que despertar las facultades mentales, lo mismo que el interés. A esto respondía el método de enseñanza de Dios. El que creó la mente y ordenó sus leyes, dispuso su desarrollo de acuerdo con ellas.
No queremos poner limites a la educación que Dios ha hecho ilimitada. Pero de nada nos sirve lo que logramos si no lo empleamos para honra de Dios y beneficio de la humanidad.
Todas las facultades de la mente y del cuerpo deberían ser ejercitadas en forma activa para que los jóvenes puedan llegar a ser hombres y mujeres fuertes y bien equilibrados. La ciencia de una vida cristiana pura, saludable y consecuente se obtiene por el estudio de la Palabra del Señor.
La educación temprana de los jóvenes generalmente forma su carácter para la vida. Los que tratan con los jovencitos deberían ser muy cuidadosos en desarrollar las cualidades de la mente, para que puedan saber cómo dirigir mejor sus facultades, y para que puedan ejercitarlas de la mejor manera posible.
Los maestros deben considerar que están tratando con niños, no con hombres y mujeres. Son niños que tienen todo por aprender, y aprender es mucho más difícil para algunos que para otros. El alumno lento necesita mucho más estímulo de lo que recibe. Si se pone sobre estas diversas mentes a maestros a quienes por naturaleza les gusta mandar y dictar y engrandecerse por su autoridad, quienes tratan con parcialidad y tienen favoritos por quienes muestran preferencias mientras 204 tratan a otros con rigor y severidad, se creará un estado de confusión y de insubordinación.
Un campo abandonado representa la mente sin cultivar. Los padres deben mirar este asunto bajo una luz diferente. Deben sentir que es su deber cooperar con el maestro, estimular la sabia disciplina, y orar mucho por quien está enseñando a sus hijos.
hasta el día que te vayas de mi corazon, escribiré...luego solo te esperare cantando
sábado, 16 de mayo de 2009
Mis ojos se van de mi alma, no han deseado quedarse con tu compañía, dicen tener temor de soñar contigo
amor, aún espero que que sea de día, para poder llevarte conmigo, las viejas sombras se han despedido, la lujuría es solo de ellas, y no me pertenecen
En un mundo nuevo, a lado del sol, en un corazon nuevo, amor, te volveré a encontrar...
....mis manos solo han tomado el mejor rumbo..mi cabeza solo ha razonado tus palabras, mi vida solo quiere conocerte. Todos mis sentidos no duermen , se han hecho socios en contra mía, para enamorarse de ti. Eres dueño de mi cuerpo material, eres dueño de mi estructura espiritual
Hasta el día que te vayas de mi corazón, escribiré...luego solo te esperare cantando
hasta el día que te vayas de mi corazon, escribiré...luego solo te esperare cantando
amor, aún espero que que sea de día, para poder llevarte conmigo, las viejas sombras se han despedido, la lujuría es solo de ellas, y no me pertenecen
En un mundo nuevo, a lado del sol, en un corazon nuevo, amor, te volveré a encontrar...
....mis manos solo han tomado el mejor rumbo..mi cabeza solo ha razonado tus palabras, mi vida solo quiere conocerte. Todos mis sentidos no duermen , se han hecho socios en contra mía, para enamorarse de ti. Eres dueño de mi cuerpo material, eres dueño de mi estructura espiritual
Hasta el día que te vayas de mi corazón, escribiré...luego solo te esperare cantando
hasta el día que te vayas de mi corazon, escribiré...luego solo te esperare cantando
bellísimas frases
"Cuanto más sepamos querer, menos tendremos que temer." "No intentar algo por miedo al fracaso es como suicidarse por miedo a la muerte." "La verdad es siempre increíble. No hay nada más creíble que la mentira." Michel De Montaigne "Un hombre que teme el sufrimiento ya está sufriendo por lo que teme." Henry Ford "Empezar juntos es un principio, permanecer juntos es progreso y trabajar juntos es éxito." Einstein "Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor." "En tiempos de crisis la imaginación es más efectiva que el intelecto." "La única razón para que el tiempo exista es para que no ocurra todo a la vez." Sun Tzu "La Autoridad es una cuestión de Inteligencia, Honradez, Humildad, Valor y Severidad." Sócrates "Solo es útil el conocimiento que nos hace mejores." Jorge Ángel Livraga "El hombre tiene el tamaño de aquello que se atreve a hacer."
hasta el día que te vayas de mi corazon, escribiré...luego solo te esperare cantando
hasta el día que te vayas de mi corazon, escribiré...luego solo te esperare cantando
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